viernes, 9 de mayo de 2014

¿Son seguros los huevos que consumimos?

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La última edición del Boletín del Huevo, publicado mensualmente por el Instituto de Estudios del Huevo, ofrece la respuesta a esta pregunta que tan a menudo preocupa a los consumidores de este alimento tan nutritivo como es el huevo.

Elías F. Rodríguez Ferri, catedrático de Microbiología y miembro del Consejo Asesor del Instituto de Estudios del Huevo, explica en la última edición de este boletín cómo se controla la sanidad en la producción de huevos en la Union Europea y las medidas para evitar la salmonella desde la granja a la mesa.


En los últimos años ha mejorado mucho la sanidad de las gallinas ponedoras en las granjas. Son varias las personas que trabajan cada día para garantizar que los huevos que consumimos, frescos o en forma de ovoproductos, sean seguros.

Desde las pollitas de un día que más tarde serán ponedoras, hasta el huevo envasado que llega a la mesa, se aplican medidas de control del riesgo con la supervisión de las autoridades sanitarias.


Bioseguridad en la granja
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La prevención es la primera regla de la sanidad animal. La bioseguridad es un conjunto de medidas que previenen la entrada de agentes contaminantes en la granja que pueden afectar a las gallinas o a los huevos.
La situación y accesos del gallinero, los materiales de construcción, el mantenimiento y la limpieza, el control de plagas, el manejo del pienso y del agua de bebida y la entrada y salida de animales así como las visitas en las granjas se rigen por unas buenas prácticas que evitan o reducen los riesgos sanitarios.

Sanidad animal, objetivo nº1

El manejo de las gallinas en las granjas modernas se dirige a mantener su bienestar y sanidad.

La alimentación y el agua están sanitariamente controlados. La ventilación, la temperatura y la iluminación se mantienen en el rango óptimo de confort de las aves, y hay sistemas automáticos que avisan de cualquier cambio relevante.

Las gallinas se vacunan para prevenir que sufran enfermedades, como la salmonelosis. Así se consigue que las aves estén sanas, y que con una alimentación y cuidados adecuados, pongan huevos seguros para el consumo.

Controles oficiales

Las granjas de gallinas ponedoras comerciales están registradas por las autoridades sanitarias (lo que implica la autorización para vender huevos de consumo).

Uno de los requisitos obligatorios es contar con un veterinario que se encarga de la supervisión de la sanidad de las aves.

Los veterinarios oficiales de la Administración visitan periódicamente las granjas y comprueban que se cumplen las obligaciones en materia de sanidad animal y seguridad alimentaria.


No cumplir las obligaciones sanitarias conlleva sanciones que llegan hasta la retirada de la autorización de la granja que no cumpla (es decir, a la prohibición de vender los huevos).

Reducción de salmonelosis en la UE

Para reducir los casos de salmonelosis en humanos, la Unión Europea aplica una política de control de la salmonela en los animales de producción, los piensos y los alimentos.

En el sector del huevo las medidas han logrado disminuir significativamente la presencia de salmonella en las granjas de ponedoras.

En España la mejora en la sanidad de las gallinas en los últimos años va pareja al descenso de los casos de toxiinfecciones alimentarias en humanos, prueba del éxito del programa.


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