miércoles, 28 de mayo de 2014

Obtienen tres cepas de bacterias que mejoran la asimilación de las isoflavonas

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El CSIC ha patentado tres cepas bacterianas del género Lactobacillus capaces de crecer en bebida de soja y mejorar la biodisponibilidad de las isoflavonas presentes. Por su resistencia a la acidez y bilis, así como por su origen intestinal, las cepas, que son compatibles con los fermentos tradicionales usados para obtener yogur, tienen gran potencial como probióticos.

Las isoflavonas, sustancias vegetales secundarias presentes principalmente en la soja, pueden actuar como estrógenos en el cuerpo y tener funciones protectoras. No obstante, las isoflavonas no son asimiladas de igual manera por todos.

En su forma natural, las isoflavonas están ligadas a glucósidos (azúcar) y para que puedan ser aprovechadas por el metabolismo es necesario separarlas de esa molécula de azúcar.

Las bacterias intestinales pueden romper ese enlace, pero no todas lo hacen con la misma eficacia, ya que la flora intestinal en los humanos es tan diversa como diferentes son las personas. Así sucede que la cantidad de isoflavonas asimiladas es diferente en cada persona.

La proporción entre compuestos biológicamente activos e inactivos generados partir de las isoflavonas depende también de la flora intestinal, de las especies y cepas intestinales que tiene cada uno. Se ha calculado que sólo entre un 30 y un 50% de la población es capaz de transformar las isoflavonas en Equol, el metabolito más beneficioso. Y que hasta un 90% de la población genera, a partir de las isoflavonas, compuestos que son inactivos.

Un grupo de investigación dirigido por Baltasar Mayo, investigador del CSIC en el Instituto de Productos Lácteos de Asturias, ha identificado y aislado tres cepas de bacterias procedentes del tracto intestinal humano y que tienen una alta eficacia para romper el enlace entre las isoflavonas y la molécula de azúcar.

Las cepas son Lactobacillus plantarum E112, L. casei BA3 y L. rhamnosus G92. En pruebas en laboratorio (tanto en cultivos de bacterias como en leche de soja comercial) se ha podido comprobar que dos de las cepas pueden romper el enlace entre las isoflavonas y las moléculas de azúcar hasta en un 95%, lo que aumentaría la biodisponibilidad de las isoflavonas de forma notable.

La activación de las isoflavonas podría aumentar la producción de compuestos activos como el equol, el metabolito con actividad estrogénica y antioxidante más potente, con mayor efecto antiandrogénico.

Ahora, los investigadores se plantean utilizar las cepas, que son compatibles con los fermentos tradicionales usados para obtener yogur, para la preparación de alimentos funcionales que pudieran facilitar la asimilación de isoflavonas en el intestino. Por su resistencia a la acidez y bilis, así como por su origen intestinal, las cepas tienen gran potencial como probióticos.

Fuente: CSIC