Con la puesta en marcha de esta nueva norma, a partir de ahora únicamente se podrán publicitar e indicar en el etiquetado de alimentos las propiedades que aparecen en el listado de alegaciones que recoge este Reglamento, que vienen respaldadas por sólidas evidencias científicas. Todo alimento que esté fuera de la lista, no podrá hacer referencia esas propiedades en sus comunicaciones comerciales.
Según indica la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, el Reglamento reconoce hasta tres alegaciones que se podrán utilizar en la comunicación comercial del producto, en atención a las virtudes saludables de tres elementos presentes en su composición:
Según indica la Interprofesional del Aceite de Oliva Español, el Reglamento reconoce hasta tres alegaciones que se podrán utilizar en la comunicación comercial del producto, en atención a las virtudes saludables de tres elementos presentes en su composición:
- La sustitución de grasas saturadas por grasas insaturadas en la dieta contribuye a mantener niveles de normales de colesterol sanguíneo. El ácido oleico es una grasa insaturada
El ácido oleico es un componente fundamental de los aceites de oliva (entre el 55% el 83% de su composición de ácidos grasos).
Si volvemos a tomar el ejemplo de la variedad picual, encontramos que contiene unos 30 mg por cada 100 ml de aceite de oliva, por encima de la Cantidad Diaria Recomendada (CDR) de esta vitamina, que está establecida en 10 miligramos por 100 mililitros.
La Dieta Mediterránea
Hace casi 60 años que los científicos acuñaron el término Dieta Mediterránea, una forma de comer saludable siempre ligada a los aceites de oliva. A lo largo de esas seis décadas equipos de investigadores de todo el mundo han ido desentrañando los efectos concretos sobre la salud y los mecanismos que los hacen posibles.
“El modelo de alimentación mediterránea, rico en aceite de oliva, primero, mejora el perfil lipoproteico; segundo, reduce las cifras de tensión arterial; tercero, reduce el fenómeno de inflamación vascular; cuarto, mejora la disfunción de nuestras arterias, de nuestro endotelio; quinto, reduce la oxidación; sexto, mejora parámetros de oxidación en general; mejora el riesgo de desarrollar diabetes y síndrome metabólico, mejora la enfermedad metabólica. Es decir, tiene un amplio abanico de efectos saludables, que nos hacen que los médicos tengamos que optar por él, como uno de los modelos más saludables que existen”, afirma López Miranda.
- Los polifenoles del aceite de oliva contribuyen a la protección de los lípidos de la sangre frente al daño oxidativo
- La vitamina E contribuye a la protección de las células frente al daño oxidativo
Si volvemos a tomar el ejemplo de la variedad picual, encontramos que contiene unos 30 mg por cada 100 ml de aceite de oliva, por encima de la Cantidad Diaria Recomendada (CDR) de esta vitamina, que está establecida en 10 miligramos por 100 mililitros.
La Dieta Mediterránea
Hace casi 60 años que los científicos acuñaron el término Dieta Mediterránea, una forma de comer saludable siempre ligada a los aceites de oliva. A lo largo de esas seis décadas equipos de investigadores de todo el mundo han ido desentrañando los efectos concretos sobre la salud y los mecanismos que los hacen posibles.
“El modelo de alimentación mediterránea, rico en aceite de oliva, primero, mejora el perfil lipoproteico; segundo, reduce las cifras de tensión arterial; tercero, reduce el fenómeno de inflamación vascular; cuarto, mejora la disfunción de nuestras arterias, de nuestro endotelio; quinto, reduce la oxidación; sexto, mejora parámetros de oxidación en general; mejora el riesgo de desarrollar diabetes y síndrome metabólico, mejora la enfermedad metabólica. Es decir, tiene un amplio abanico de efectos saludables, que nos hacen que los médicos tengamos que optar por él, como uno de los modelos más saludables que existen”, afirma López Miranda.
Fuente: diariodegastronomia.com

