sábado, 21 de enero de 2012

Cenar ligero

Por regla general, la cena debe ser más ligera que la comida. De hecho, en la repartición de calorías a lo largo del día el 25 por ciento se obtiene en el desayuno, otro 25 en la cena, el 40 por ciento en la comida y entre el 5 y el 10 por ciento en los tentempiés
Al llegar la noche desciende la actividad física, asi como la actividad de nuestro metabolismo, por lo que no es muy conveniente mandarle al cerebro ciertas sustancias que lo estimulen.



¿Qué tipo de alimentos evitar?
Los precocinados: lasaña, pizza y fritos (croquetas, empanadillas, etc.)
Los rebozados
Los embutidos grasos, legumbres y verduras indigestas (col, coliflor, alcachofas, etc.), salsas con exceso de grasa (nata, mantequilla, manteca, tocino, quesos fuertes...), dulces, bollería.
Alimentos ricos en azúcares como las frutas, pan, pastas o cereales; ya que estos alimentos suministran energía de fácil asimilación y utilización.


¿ventajas de una cena proteica?
El consumo de proteínas durante la cena favorece:
     - Dormir descansando.
     - Recuperación metabólica y reconstrucción proteica.
     - Producción de hormonas que sintetiza nuestro organismo con el fin de prevenir el envejecimiento y que favorecen nuestra actividad sexual.
Si durante la noche no se consumen proteínas o escasamente, puede aparecer: 
     - Tendencia a la melancolía y depresión.
     - Alteraciones del sueño y aumento de la agresividad.
     - Disminución de la actividad sexual.
     - Descenso del metabolismo aumentando la dificultad para perder peso.


¿Cocinado?
Siempre a la plancha, al vapor, cocidos o al papillote (técnica que se basa en envolver los alimentos en papel de barba o aluminio y someterlos a una cocción corta en el horno a una temperatura media). Con un máximo de 1 cucharada de aceite de oliva.


Con una cena ligera no solo evitaremos acumular en forma de grasa el exceso de energía aportado sino que además, descansaremos mejor.


Fuente: http://www.noticiasmedicas.es